¿Ajuste o colapso financiero mundial?

¿Ajuste o colapso financiero mundial?

En los últimos días hemos sido testigos de toda una serie de medidas extraordinarias, tomadas por distintos gobiernos en forma coordinada para enfrentar la pandemia de salud que actualmente nos golpea. Las medidas van desde el cierre de las fronteras, incluso, el despliegue de fuerzas militares en algunas ciudades del mundo. En América Latina, los gobiernos de Colombia, Salvador, Guatemala, Perú, Argentina, Paraguay, Chile, Ecuador y Haití han prohibido el ingreso a los extranjeros. Venezuela se ha limitado a suspender sus vuelos comerciales a Europa. Uruguay  ha impuesto cuarentena a las personas que provengan de países afectados. Estados Unidos ha prohibido el ingreso a personas provenientes de países europeos o de China. Canadá también se ha sumado a estas medidas y ha cerrado sus fronteras a los extranjeros, con excepción de los estadounidenses. México, hasta este momento, es de los pocos países que dentro del continente americano se ha abstenido de imponer restricciones de viaje. 

En España, el gobierno ha decretado el cierre de fronteras, al tiempo que ha anunciado el despliegue de su ejército para supervisar la cuarentena. República Checa, Chipre, Letonia, Dinamarca, Polonia, Lituania y Eslovaquia han anunciado el cierre total de sus confines. Austria, Hungría, Alemania, Eslovenia, Rusia y Turquía han impuesto cierres parciales. 

En África, países como Ghana, Kenia, Libia, Marruecos, Tanzania, Túnez y Sudáfrica, decidieron cerrar sus límites fronterizos con los países de la Unión Europea, al tiempo que han restringido vuelos.

En Medio Oriente, podemos citar los casos de Israel y Jordania que han prohibido el ingreso de todos los extranjeros. Arabia Saudita y Qatar han suspendido la mayoría de sus vuelos.

Así las cosas, con el cierre de las fronteras en prácticamente todo el mundo.

Recordemos que desde la segunda posguerra, que yo recuerde, jamás habíamos visto tantos cierres de fronteras, decretados de manera coordinada. Uno podría pensar que los gobiernos desean protegernos. Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden en que los cierres de frontera, tienen poca, o ninguna utilidad para contener el virus.

Científicos de Suecia afirman que no hay investigaciones objetivas que demuestren la efectividad de un cierre de fronteras. El ministro de salud de Alemania dijo que tarde o temprano tenemos que dejar que la gente entre y salga de los países. En ese sentido, La presidenta de la Comisión de la Unión Europea, Úrsula von der Leyen, aseguró, a mi juicio, muy acertadamente, que la Organización Mundial de la Salud, no considera que las prohibiciones generales de viaje sean las más efectivas. El cierre de las fronteras, afirma Von der Leyen, interrumpe la cadena de suministros, provocando que la escasez se incremente. Las mascarillas, medicinas y otros bienes vitales tardan mucho tiempo en llegar a los hospitales, ocasionando un mayor impacto del virus. De hecho, en Italia, se presume, que el gobierno ha decidido dejar prácticamente a su suerte a los pacientes mayores de 80 años. 

La pregunta es, ¿qué buscan realmente las autoridades con este cierre abrupto de fronteras? Nuestro sistema financiero tiene que “reajustarse” cada tiempo determinado para que funcione correctamente. Reajustar la economía mundial equivale, digamos, a mover todas las piezas del tablero para comenzar el juego de nuevo. El punto es que cada vez que esto ocurre, el resto de los mortales terminamos pagando las consecuencias. 

Recuérdese que después de cada conflicto bélico, se decretaba la condonación de un sinnúmero de deudas de los países beligerantes para que la economía se estructurase con fines de normalización.  Las personas afectadas por la destrucción de riqueza, en aquellos tiempos, no se quejaban porque solo deseaban recuperar la estabilidad. Luego de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de los países ganadores aprovecharon la ocasión para colapsar la vieja economía, perdonar deudas y sentar las bases de un nuevo sistema financiero basado en el dólar, que desde entonces, sigue vigente. Gracias a este tipo de medidas financieras, países como Alemania y Japón pudieron crecer muy rápidamente en tiempos de posguerra.

Hoy en día, con esta crisis de salud, todo parece indicar que algunos países quieren aprovechar la ocasión para reajustar la economía lo antes posible. No es un secreto que el mundo actual está asfixiado por deudas. Y la única forma de seguir adelante es eliminando gran parte de esos pasivos. Eliminar deudas, sin embargo, equivale también a destruir riqueza. Según el actual panorama, pareciera que es necesario encender un fósforo financiero para que todo nuestro sistema explote. 

Hace unos días, la Reserva Federal redujo de emergencia  los tipos de interés a casi cero y anunció que inyectaría 700 mil millones de dólares a los mercados financieros. Con esas medidas excepcionales, la Fed confirmaba lo que ya temíamos: una tormenta financiera a la vuelta de la esquina ya está. Días oscuros en los principales mercados financieros del mundo. Mal augurio.

Es evidente que con estas caídas, los más ricos del mundo, han perdido una gran parte de sus ingresos. Esta situación se ve reflejada en los tipos de cambio. El peso mexicano, por primera vez se cotizaba en las 23 unidades por dólar.

Los gobiernos del mundo, sobre todo las potencias, están tomando sus precauciones para enfrentar esta nueva crisis de salud, pero también para “blindarse” frente a este nuevo reajuste en la economía cuyo augurio ya es notorio. 

Resulta, tal vez irreal, pero las personas más ricas de Estados Unidos están acumulando grandes sumas de efectivo, provocando escasez en los principales bancos de Nueva York. Por ejemplo, en la Isla de Manhattan, se ha visto a bastantes personas “acaudaladas” que buscan retirar cantidades en efectivo por encima de los 50 mil dólares. Por si fuera poco, la reina de Inglaterra, ha optado por abandonar el palacio de Buckingham. Insisto, ¿qué podemos hacer el resto de los mortales?

Finalmente, quiero referir, a título de especulación, que veremos un mayor despliegue del ejército en las calles, la imposición de estados de queda y un cierre TOTAL Y ABSOLUTO de fronteras. Esto con el posible objetivo de evitar que los mortales manifestemos alguna inconformidad por estos nuevos acontecimientos.

Sin duda, el coronavirus es real, como también real es una inminente crisis financiera. 

No sé, pero es posible que este sea el momento oportuno para reajustar, o cambiar nuestro actual sistema financiero, así como ocurrió en el siglo XX. Siempre hay ganadores y perdedores en épocas de crisis, aunque, “la justicia” nos indique que no debería haber perdedores. 

Como decimos en México, “de aquí pa´l real”, veremos nuevos desplomes bursátiles, pero también seremos testigos de cómo quiebran grandes compañías. Todo esto sin que la mayoría de nosotros nos demos cuenta, ¿por qué? Pues, porque estaremos ocupados en conseguir papel higiénico en los supermercados, antes de que nos encierren en nuestras casas. 

POR LIC. FRANCISCO JAVIER RODRÍGUEZ  
PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE ASUNTOS INTERNACIONALES.
COPARMEX METROPOLITANO.

  

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