La Elección Presidencial de Estados Unidos  en Riesgo de Colapso

La Elección Presidencial de Estados Unidos en Riesgo de Colapso

La pandemia del COVID-19 ha provocado un cataclismo en la economía de Estados Unidos, aumentando su tasa de desempleo a prácticamente ya el 20%. Niveles que no se han visto dese hace muchos años y se espera que el índice supere ese porcentaje. Sin duda, Estados Unidos ha sido uno de los países más afectados por esta crisis sanitaria. Parece que es el principio. El epidemiólogo de la Casa Blanca afirma que es el comienzo de un proceso largo y complicado. El profesionista ha previsto que una segunda ola de contagios será inevitable para fin de año y el impacto puede ser mayor o menor, según las precauciones que se tomen con antelación. Esta segunda ola de contagios podría iniciar entre los meses de octubre y noviembre, precisamente en la fecha de la elección presidencial estadounidense.

Algunos aspectos de las primarias han sido retrasados en atención a que varias actividades programadas para junio han sido postergadas para agosto próximo. La presencia del virus nos advierte que las elecciones presidenciales, tal vez, no se celebren, ya que podría ser el factor determinante de una propagación acelerada del COVID-19. Otros países han cancelado, o reprogramado elecciones, como el caso de Francia, Bolivia y Chile. Hay muchas razones para prever que estas importantísimas elecciones podrían suspenderse, insisto, a causa de la segunda ola que podría ser más devastadora que la primera.

Es de todos conocidos que algunos ciudadanos estadounidenses han presionado a sus Estados para que ordenen el reinicio de actividades laborales. En Michigan, un grupo de hombres armados entraron al Capitolio de esa entidad para exigir que se levantase la cuarentena impuesta por la gobernadora. Las repercusiones sociales de una segunda cuarentena, definitivamente pueden provocar un estallido social en el vecino del Norte. Muchas universidades y colegios en Estados Unidos están preparando un plan “B” para regresar a clases en la modalidad de cátedra en línea. Si la ola de contagios prevista por la Casa Blanca tiene lugar a partir de octubre, ¿qué pasaría con las elecciones programadas para el mes de noviembre?

Muchos se preguntan si el decreto de emergencia nacional emitido recientemente por el presidente Trump le daría las facultades constitucionales para ordenar una suspensión, o aplazamiento de las votaciones federales. Se especula que Trump podría “cerrar el Congreso” ante una emergencia, pero ¿realmente el presidente cuenta con esas facultades? Según el texto de la Constitución de Estados Unidos, la elección presidencial sólo puede ser fijada por el Congreso. En este caso, la votación ya fue programada por este órgano legislativo para el martes 3 de noviembre del presente año. Desde un punto de vista teórico, las elecciones pueden ser postergadas, pero es necesaria una enmienda por parte de la misma autoridad que ha fijado esta importante fecha. Esa autoridad no es el presidente Trump.

El candidato demócrata ha expresado que el aún presidente Trump querría sacar ventaja de esta situación buscando la suspensión de la elección. Recordemos que hace unas semanas fue el mismo presidente quien amenazó con cerrar el Congreso si éste obstruía sus planes para el nombramiento en última instancia de jueces federales y otros cargos gubernamentales de carácter importante. El presidente de Estados Unidos no puede cerrar “mutuo propio” el Congreso, ya que, curiosamente, necesita de la aprobación del Congreso para que éste pueda parar sus funciones. Escenario impensable en vista de que los demócratas controlan la Cámara Baja y no lo permitirían por ningún motivo. Así, queriéndolo o no, la decisión final es del Poder Legislativo. Esto significa que este Órgano el único facultado para cerrar el Congreso, pero esta resolución precisa de las dos terceras partes de los votos de los legisladores que conforman cada Cámara, lo que en Estados Unidos se conoce como una mayoría cualificada. Esta situación complica los planes de Trump de suspender la elección del mes de noviembre si no hay un acuerdo entre demócratas y republicanos, ya que los demócratas controlan la Cámara Baja y los republicanos son mayoría en la Cámara Alta; además, los demócratas seguramente no desean que Donald Trump siga como presidente del país, aunque una buena parte de los congresistas demócratas estarían de acuerdo en postergar la elección en caso de que la segunda ola de contagios se presente para fin de año.

En caso de que el Congreso difiera las elecciones, éstas deberían celebrarse en un plazo máximo de dos meses, ya que la vigésima enmienda de la constitución americana establece claramente que el periodo presidencial se integra por cuatro años exactos. En el caso del presidente Trump, su mandato terminaría el 20 de enero del 2021, por lo que necesariamente la elección debe celebrarse antes de esa fecha. En otras palabras, si no hay elección en ese tiempo, Donald Trump carecería de facultad para continuar como presidente de Estados Unidos, incluso, desde un punto de vista constitucional, a menos que el Congreso y la Corte Suprema de Estados Unidos ordenen la extensión extraordinaria de su mandato. Resolución que resultaría contraía al texto constitucional. El problema es que Trump no puede seguir gobernando más allá del 20 de enero del año 2021. Para que Donald Trump continuara como presidente después de enero del 2021, esto es posible, o con una enmienda constitucional, o por una resolución de la Corte Suprema. Lo que es seguro es que Trump carece de facultades para suspender una elección presidencial, incluso ante la actual situación de emergencia.

No obstante, en Estados Unidos se han celebrado elecciones en momentos difíciles de la historia, por ejemplo, durante la Guerra de Secesión en 1864, en 1916, en plena Gran Guerra y, en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. El hecho de que 15 Estados de la Unión Americana hayan retrasado sus elecciones primarias no hacen inviable la elección de noviembre, pues finalmente los candidatos han sido seleccionados. Al margen de que las elecciones se celebren en noviembre o en enero del 2021, es evidente que la pandemia podría cambiar el modo de sufragio en vista de las actuales circunstancias. Los Estados podrían expedir una ley de emergencia para reducir los centros de votación, o pueden implementar la modalidad del voto “on line”, aunque esto último daría lugar a muchas dudas sobre la legitimidad de los resultados. Podrían valorarse otros mecanismos de votación como el sufragio por correo ante el riesgo de que pueda existir una manipulación de los resultados finales.

Así las cosas, todos los órganos legislativos deberían ponderar el modo de celebrar elecciones en caso de que la situación siga como hasta ahora o, eventualmente, se complique en el futuro. En ese sentido, también debe tomarse en cuenta que la gente podría abstenerse de salir a votar ante la emergencia sanitaria de modo que habría problemas para colmar los 260 votos electorales para ganar la presidencia de Estados Unidos. Las primarias de Wisconsin, se vieron afectadas por la insuficiencia de trabajadores del ámbito electoral que se abstuvieron de acudir a su centro de trabajo por obvias razones. En la ciudad de Milwaukee fue necesario cerrar 175 de los 180 centros de votación.

La pandemia ha golpeado a las minorías de Estados Unidos, incluyendo a los latinos que representan un tercio de los muertos en el Estado de Nueva York, sin dejar de mencionar a los afroafricanos y otras minorías, pero, ¿por qué resultan tan afectados estos grupos minoritarios? Los latinos son inmigrantes de segunda o tercera generación. Es evidente que la mayoría de ellos carece de papeles, por lo que si se enferman, acudir al hospital representa un doble riesgo para ellos, ya que se les puede negar el servicio a causa de su carácter de indocumentados, o sencillamente no se puede pagar el servicio médico porque es uno de los más costosos en todo el

Continente, aunque algunos Estados, como Nueva York, darían servicio a cualquier persona infectada por el virus, independientemente de su estatus migratorio.

El escenario anterior bien podría inclinar la balanza en favor de la reelección de Trump. En este año las primarias estaban previstas para junio, para agosto las convenciones de los partidos republicano y demócrata, en octubre los debates presidenciales, fundamentales para la estructura democrática del vecino del Norte, y en noviembre las elecciones presidenciales. Nótese que las fechas y los plazos han sido fijados con toda precisión y un cambio, necesariamente implica una modificación de todas las actividades programadas.

Las elecciones de noviembre del 2020 serán las más polémicas de los tiempos modernos, ya que Trump hubiera conseguido su reelección sin ningún inconveniente, pero ya no es lo mismo. La economía del país está hecha pedazos. En el futuro la crisis norteamericana podría agravarse alcanzando un porcentaje de contracción económica del 6%. Las cartas de presentación en materia de fomento económico que Trump deseaba presentar a su electorado, son insostenibles e inviables. Más de 30 millones de empleos se han perdido y cerca de 100 mil vidas se perderán en el corto plazo.

Desde un punto de vista político, los efectos sociales y económicos del COVID-19 serán mortales para las pretensiones electorales de Donald Trump de modo que ahora es viable que la balanza se incline en favor del candidato demócrata. Si bien es cierto que la pandemia no es culpa del presidente, también lo es que los políticos normalmente resultan beneficiados, o perjudicados por eventos tan grandes como el actual. En el caso de Trump, la situación puede perjudicarlo. Por si no fuera poco, se prevé que la segunda ola de contagios pueda ser mucho peor que la primera. Todo esto en medio del año electoral.

Si prevemos el peor de los escenarios en el sentido de que la pandemia no se detenga y que se ordenen cuarentenas a lo largo del año, ¿podría Trump quedarse a cargo de su país? Si por efecto de la pandemia no se pueden celebrar elecciones presidenciales en los próximos meses, ¿qué haría Estados Unidos sin un presidente constitucionalmente electo?

En Bolivia, las elecciones estaban programadas para mayo, pero se postergaron para octubre. En Francia, se pospusieron elecciones legislativas. En Chile también se pospuso en referéndum constitucional.

Auguramos que este año electoral en Estados Unidos, sin duda, no tendrá parangón en la historia del país. Nunca antes se había visto una situación así en un año electoral, por lo que ignoramos lo que podrá ocurrir en el corto plazo. Existe la posibilidad que se dé un resultado inesperado para el pueblo norteamericano y el mundo entero.

Por Lic. Francisco Javier Rodríguez 
Presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales.
Coparmex Metropolitano.

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