POLONIA: LA NUEVA POTENCIA DEL ESTE DE EUROPA

POLONIA: LA NUEVA POTENCIA DEL ESTE DE EUROPA

Aunque hay pocas fuentes que nos informen sobre el origen preciso de Polonia, la mayoría de los historiadores coinciden en que este país fue fundado por tribus eslavas que se asentaron en el Río Varta y establecerían la ciudad de Gniezno, primera capital de la historia del país; de esa manera tribus eslavas como los polacos y vislanos se asentarían sobre ese Río unificándose en el Ducado de Polonia hacia el siglo X de nuestra era y luego se juró lealtad al rey Otón I, monarca del Sacro Imperio Romano Germánico, así que los polacos se convertirían formalmente al catolicismo romano diferenciándose formalmente de otros estados eslavos que habían adoptado el cristianismo ortodoxo como su religión oficial.

La difícil ubicación geográfica de este país, siempre rodeado por varias potencias, le ha provocado un sinnúmero de agresiones, pero en la actualidad vive un periodo de estabilidad que incluso algunos lo han calificado como “La Nueva Alemania”. Veamos por qué.

La historia del Viejo Continente no se entendería sin la participación categórica de los polacos, pues la cultura occidental le debe mucho a este singular pueblo. Polonia entró en guerra con el Sacro Imperio Romano Germánico, Suecia, Rusia, los tártaros, los mongoles, los otomanos, el Ducado de Bohemia y de Hungría, los moldavos y muchos grupos y pueblos a lo largo de toda su existencia y cuyos resultados le ha significado muchos cambios territoriales, pues en la mayoría de los casos Polonia ha perdido territorio a manos de otras potencias; incluso el país ha desaparecido en varias ocasiones como nación.

En 1772 nuestro singular país perdería el 30% de su territorio y un tercio de su población que quedaría en su mayoría bajo el poder de Austria. En 1793 luego de la guerra ruso-polaca, Rusia se  llevaría la mayor parte del territorio quedándose con los territorios que actualmente comprenden Ucrania y Bielorrusia mientras que Prusia se llevaría varios territorios pro occidentales bajo los que fundaría  la provincia “Prusia del Sur”; así que ahora Polonia perdería más de 308 mil kilómetros cuadrados; pero el golpe final se quedaría en 1794 tras la revolución de Tadeusz Kosciuszko, líder militar polaco que se levantaría contra las influencias de las potencias extranjeras. El resultado fue la derrota de la revolución y la partición de Polonia tras la que del remanente del territorio polaco sería repartido entre las tres potencias Rusia, Austria y Prusia. Polonia desaparece del mapa.

Las guerras napoleónicas estallarían y el emperador Napoleón hace renacer a los polacos dentro del Ducado de Varsovia y tras la caída del Imperio, los territorios de éste nuevamente fueron repartidos entre Prusia y Rusia. Polonia vuelve a desaparecer del mapa.

Después de la Segunda Guerra Mundial, y por efecto de los famosos 14 puntos del presidente Wilson, Polonia renace como una república, pero por tuvieron lugar entre guerras a pesar de los acuerdos de no agresión firmados con Alemania y la Unión Soviética, el pueblo polaco fue presionado a romper con ambos tratados, con Alemania, cuando se negó a entregar voluntariamente la ciudad de Danzig y con la URSS cuando los polacos ocuparan territoritos checoslovacos durante la crisis de los Sudetes de modo que estos dos incidentes provocaron la invasión a Polonia por parte de ambas países en 1939. De hecho, Polonia es el único país que combatió al Tercer Reich y a la Unión Soviética simultáneamente. Este suceso también provocó que el país se viera sumergido en una invasión que le hizo perder su identidad nacional, pues su gobierno desde el exilio luchó tenazmente por su libertad.

Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, Polonia ejerce nuevamente como Estado y es parte del experimento de limpieza étnica más grande la historia, pues los aliados vencedores buscaban establecer estados étnicamente homogéneos para evitar futuros conflictos. Millones y millones de polacos son expulsados hacia el Oeste y esa parte de su territorio fue anexada por la Unión Soviética y pasan a conformar las repúblicas de Ucrania, Lituania y Bielorrusia; pero como compensación se entregan a los polacos territorios alemanes ubicados al Oeste de modo que millones de alemanes a su vez son expulsados de esos territorios y Polonia se reubica más  al Occidente de lo que estuve ubicado originalmente como un país homogéneo.

Resulta evidente que este pueblo ha luchado incansablemente para recuperar y mantenerse como un Estado-Nación dentro de una posición geográfica particularmente complicada, y en el devenir de esas contiendas, el país también ha ganado batallas importantes que han definido la historia del mundo occidental, y los historiadores coinciden de manera unánime que sin la intervención polaca en esos sucesos, el mundo y su historia serían diferentes, por ejemplo, en el marco de la Guerra Polaco Turca, Polonia iría en apoyo del Sacro Imperio Romano que estaba a punto de sucumbir durante el Segundo Sitio de Viena para frustar las fuerzas turcas y erradicar la eminente invasión musulmana de Viena. Gracias a esa intervención, el Viejo Continente no se convirtió al islam y el mundo considera a Polonia como el gran salvador del cristianismo en Europa Occidental. Luego de la Primera Guerra Mundial, la revolución bolchevique hizo triunfar el comunismo en Rusia y el gobierno emergente retomaba sus viejas pretensiones expansionistas en Europa Central, pero en 1920 Polonia ganó esa batalla y evitó que la revolución comunista llegara a la debilitada Alemania, y es aquí donde los historiadores coinciden en que de haberse ganado esa contienda por la Rusia comunista, su entonces régimen político seguramente se hubiera expandido en toda Europa. Esta es otra intervención polaca que definió la historia moderna occidental.

En 1989,  y tras la determinante influencia de Juan Pablo II en cuanto a sus denuncias contra el comunismo ante la ONU, se celebraron elecciones libres en Polonia en las que el partido comunista fue derrotado y rápidamente el país ingresaría a una economía de libre mercado, incluso incorporándose a la OTAN en 1999 y a la Unión Europea en el 2004. En pocas décadas Polonia se fue consolidando como uno de los países del ex bloque oriental que más rápido se desarrolló, siendo considerado como una futura potencia del Este. 

Se estima que en promedio Polonia crece a un 4% anual, producto de un crecimiento económico de más de 25 años ininterrumpidos; además debemos agregar que muchas multinacionales radican en este país y sus empresas nacionales han empezado a cruzar sus fronteras y el resultado de todo esto es que desde 1989 su comercio exterior se ha multiplicado por más de 25% y hoy las exportaciones polacas suman ya cada año casi 200 mil millones de dólares; lo que representa más del 40% de su PIB nacional. Una cifra altísima.

Polonia ha consagrado una política de crecimiento sustentada en la consagración de medidas que atraigan permanentemente inversión extranjera, seguridad política, certeza en la propiedad, facilidad para crear empresas y libre competencia. Asimismo, el gobierno de Polonia es uno de los más equilibrados de la Unión Europea, pues su deuda pública, por ejemplo, ha sido exitosamente saneada y se controla estrictamente la presión de la inflación, contrario a lo que ocurre en Argentina; también ha conseguido que su sistema educativo sea uno de los más funcionales de la Unión Europea sin derrochar grandes cantidades de dinero, incluso se dice el sistema educativo polaco es uno de los diez más exitosos del mundo, y finalmente una política de impuestos equilibrados y cuyo pago resulta accesible para todos los contribuyentes en atención al principio de equidad.

Es por tales razones que Polonia se está convirtiendo en la Alemania del Este de Europa, una potencia exportadora e industrial con un gobierno saneado y un nivel de vida que crece sin parar, pues ha pasado de ser de un país de emigrantes a uno de inmigrantes y su tasa de desempleo en promedio es del 6% y el sueldo bruto, por ejemplo, en el primer trimestre del 2018 era del 7.1% más alto que en el mismo periodo del año 2017. El salario bruto medio supera los 1400 dólares mensuales, según datos oficiales de la Oficina Central de Estadísticas de Polonia.

 

 

 

 

 

Si te interesó lo que acabas de leer, puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook, Twitter, Google+ y puedes suscribirte AQUÍ a nuestro newsletter.

Atrévete a innovar