El Covid-19 Acentúa La (Des) Unión Latinoamericana

El Covid-19 Acentúa La (Des) Unión Latinoamericana

Hace varias semanas las noticias del mundo nos informaban que Europa era el epicentro de la epidemia, pero las cosas han cambiado. América Latina ya se ha ganado ese lugar. Mientras en otros países el número de contagios ha disminuido, en nuestro continente, sucede todo lo contrario. Es evidente que el COVID-19 ha golpeado a los latinoamericanos cuando estamos (des) unidos, así como pasó en Europa.

He aquí la (des) unión. Las instituciones latinoamericanas, como el Mercosur, estaban ya abandonados antes de la invasión de la pandemia. Si en Europa, el COVID-19 encontró una gallina corriendo por doquier, en América Latina, esa gallina, ya no tenía cabeza. Recuérdese que mientras los gobiernos europeos no encontraban la manera de ponerse de acuerdo, en este costado del mundo, los gobiernos latinoamericanos (des) aprovecharon un tiempo valioso para tomar precauciones sanitarias. Hubo presidentes, como el salvadoreño, que cerró sus fronteras antes de que se confirmara cualquier contagio en su país. En Colombia, los funcionarios también fueron de los primeros en tomar algunas medidas, pero eso no impidió, finalmente, la ola de contagios. Bolsonaro, ha perdido a sus dos últimos ministros de salud, ya que se ha negado a implementar cualquier política sanitaria que signifique un paro absoluto de actividades, y gracias a esta negativa injustificada, el país de la samba se ha convertido en uno de los más golpeados del continente, sólo detrás de Estados Unidos, ya que su curva de contagios va en ascenso. En México, la política de “besos y abrazos” del presidente López Obrador anunciada a principios de marzo, también resultó en un absoluto fracaso. En verdad, parecía que el presidente mexicano se refería a una realidad ajena a lo que ocurría en el resto del mundo. Gracias a esa situación, México ha aumentado drásticamente el número de contagios.

Véase: los dos países más grandes de la región, México y Brasil, gobernados, el primero por la izquierda y, el segundo, por la extrema derecha, irónicamente, tuvieron una reacción muy similar. Bolsonaro, con su política de negación y, López Obrador con sus declaraciones ambivalentes.

El mundo ya supera los 2 millones de contagios y el número de personas fallecidas, supera los 5, 2 millones. La cuarentena obligatoria empieza a levantarse en Europa, aunque sigue vigente. Los contagios se han extendido en la región de Latinoamérica. Si bien, la cuarentena ha servido para evitar el número de casos, el costo económico, definitivamente, ha sido desastroso para la economía mundial.

La (des) Unión Europea es la región del planeta con más número de muertes, pero luego del confinamiento, parece que sus números comienzan a disminuir. Los pormenores y las reacciones de los países europeos ya fueron analizados en un artículo anterior. Luego de dimes y diretes, la (des) Unión Europea ha cerrado una política de reactivación económica con un capital de 500 mil millones de euros, un rescate no visto desde el #PlanMarshall.

A diferencia de lo que ocurre en el Viejo Continente, en América Latina no contamos con los alcances de la UE. Cada país reaccionó e hizo prácticamente lo que quiso para atender la emergencia sanitaria.

Veamos: el gobierno de Nicaragua se ha negado a tomar acciones y reconoce sólo 270 infectados y 17 decesos. Aunque varias fuentes independientes desvirtúan las declaraciones oficiales del gobierno de Daniel Ortega. De hecho, Ortega NO HA CERRADO ESCUELAS NI FRONTERAS, NI MUCHOS MENOS HA DECRETADO UNA CUARENTENA OBLIGATORIA.

En cuanto a Brasil, la política de negación de Bolsonaro, ha llegado, incluso, al grado de crear el ambiente propicio para un golpe de Estado. Definitivamente, Brasilia se ha convertido en la piedra del zapato de Latinoamérica, pero particularmente para sus vecinos. Colombia también ha visto incrementados sus casos de infectados. Con más de 4 mil contagios y 700 muertos, el sistema de salud colombiano, próximo está al colapso.

Es evidente que la cuarentena no ha traído los resultados esperados en América Latina. Recuérdese, insisto, que nuestra región contó por lo menos con tres semanas de tiempo para tomar medidas precautorias antes de que el virus llegara a nuestro continente. La mayoría de las naciones latinoamericanas, con excepción de México, Nicaragua y Brasil, tomaron acciones sin precedentes para evitar lo que ocurría en Europa.

Así las cosas, luego de más de dos meses de confinamiento, Latinoamérica no ha podido disminuir el número de contagios, ni mucho menos podemos hablar de un control de la tasa de mortalidad, como ocurre en Europa. La mayoría de los gobiernos latinoamericanos han extendido la cuarentena lo más que han podido, pero la gente en este costado del mundo, parece que no cree en la realidad del virus, de modo que prestan poca atención a las medidas sanitarias decretadas localmente.

En ese marco, podemos preguntar, ¿por qué Latinoamérica no ha podido enfrentar exitosamente el coronavirus? La respuesta es sencilla: la economía latinoamericana no ha sido diseñada para soportar más de dos meses de inactividad. Hay muchos países que están sufriendo hambre. Es el caso de Colombia donde sus habitantes exhiben prendas rojas desde su ventana como señal de hambruna. En Chile, violentas protestas se han desatado por la falta de recursos destinados por el gobierno para combatir el hambre. En nuestra región, al igual que ocurre en México, la mayoría de la gente trabaja en la informalidad, así que millones de personas no pueden esperar más tiempo en su casa sin trabajar.

A pesar de las desventajas y los altos riesgos que supone un reinicio de actividades, los países latinos se preparan para levantar el confinamiento. Los estudios científicos han demostrado objetivamente que no es el momento idóneo para terminar con las cuarentenas, pero desde un punto de vista económico, la situación ya no es sostenible. El estado actual de inactividad podría causar una catástrofe financiera de alcances mayúsculos. La situación es muy delicada. Nuestro continente entrará en una recesión sin parangón. Millones de personas entrarán a la pobreza, mientras que otros transitarán de la pobreza a la pobreza extrema.

Es evidente que ningún país latinoamericano tiene la capacidad económica de los gobiernos europeos para enfrentar la crisis, ni muchos menos para crear un fondo de rescate financiero regional como ha sido el caso de la UE o Estados Unidos. Los países latinoamericanos han enfrentado la crisis financiera y de salud COMO HAN PODIDO. A diferencia de otros países, en este costado del planeta, no existe un rescate financiero porque carecemos de una institución con alcances supranacionales.

Algunos países han incrementado impuestos. Otros se endeudarán, o dejarán de pagar créditos externos. No todos los países latinoamericanos tienen la misma capacidad para enfrentar la situación exitosamente. Ecuador, Brasil, México y Argentina, países notoriamente desiguales y cuyas economías ya enfrentaban problemas, se verán en un espiral aún más grave de recesión. Si se hubiera creado una institución regional para un rescate financiero, seguramente “otro gallo nos cantara”, pero ha prevalecido la (des) unión latinoamericana.

En suma, la proliferación de casos de coronavirus en América Latina es quizá una de las mayores pruebas a las que se han sometido sus gobiernos en lo que va de este año. Esta crisis fortalecerá y debilitará liderazgos. Sin una coordinación regional, en este costado con mayor desigualdad, seguramente nos enfrentaremos a una catástrofe económica y sanitaria que acentuará mucho más la (des) unión entre latinoamericanos.

Admitamos que nuestros países se preparan para el desconfinamiento porque no tenemos otra opción: es el virus, o nuestras economías. Así, sin más. Admitamos también que con más de dos meses de confinamiento muchos Estados ni siquiera pudieron controlar el número de contagios. La situación es difícil, pero los augurios del desconfinamiento latinoamericano, son peores, más bien, son pésimos.

Por Lic. Francisco Javier Rodríguez 
Presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales.
Coparmex Metropolitano.

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