Desconocimiento bilateral del convenio sobre misiles de medio y corto alcance: una nueva incertidumbre nuclear.

Desconocimiento bilateral del convenio sobre misiles de medio y corto alcance: una nueva incertidumbre nuclear.

El 8 de Diciembre de 1987, Estados Unidos y la URSS firmaron el Tratado para la Eliminación de Armas Nucleares de Medio y Corto Alcance (INF por sus siglas en inglés). Ambas potencias firmaron el pacto "conscientes de que una guerra nuclear tendría devastadoras consecuencias para la humanidad".

Los líderes mundiales que suscribieron y pactaron dicho acuerdo fueron Ronald Reagan por Estados Unidos y Mijaíl Gorvachov  por la URSS, y ambos afirmaron estar convencidos de que las medidas convenidas en el Tratado ayudarían a reducir el riesgo de una guerra y fortalecerían la paz y la seguridad internacional. Aquel fue el primer acuerdo para reducir los arsenales nucleares que condujo a la eliminación en 1991 de todos los misiles balísticos y de crucero de mediano y corto alcance de ambas potencias. Un paso importante para poner fin a las tensiones de la Guerra Fría.

Según datos de la ONU, el Tratado entre EEUU y la entonces Unión Soviética de 1987 eliminó una categoría entera de armas nucleares que incluía a todos los misiles  con un alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros. En 1996, según la ONU, se habían eliminado todas las armas cuya destrucción se preveía en este tratado.

No obstante el alcance del Tratado de 1987, treinta años después, el 8 de Marzo de 2017, Rusia habría desplegado los misiles GLCM violando el Tratado INF. Ante esta situación, Estados Unidos denunció públicamente que Rusia había iniciado varios ensayos con misiles cuyo alcance estaba prohibido por el INF, y que esa situación ponía en riesgo la vigencia del pacto y la paz del mundo; así que la nación Norteamericana comenzó a anunciar que se retiraba del pacto anti-misiles porque los rusos, además de violar el clausulado de ese acuerdo de voluntades, no otorgaban las garantías mínimas para respetarlo. Acusaciones que fueron negadas en todo momento por el Kremlin, pero después de mutuos señalamientos entre Washington y Moscú, Donald Trump decidió retirarse del pacto, y no pasó ni siquiera una semana cuando Rusia anunciaba también que anulaba su participación en ese Tratado.

Pero, ¿Quiénes pierden ante estas circunstancias? El retiro de ambas potencias del pacto anti-misiles INF abre la posibilidad de que Rusia desarrolle misiles más sofisticados, modernos y de difícil localización, lo que puede significar una amenaza para el resto de los países de Europa. En ese sentido, el presidente francés advirtió que el retiro de Estados Unidos fue un error, ya que quienes pagarán las consecuencias, no serán los norteamericanos que se ubican a miles de kilómetros de distancia de Moscú y que cuentan con sistemas de defensa altamente avanzados, sino que los europeos podrían quedar indefensos ante el desarrollo de nuevos misiles rusos y sin la protección del gobierno norteamericano.

Los estados Europeos cuya protección estaba encargada preponderantemente a la OTAN y a los Estados Unidos, ahora se han llevado una nueva decepción por la posición de Donald Trump en el sentido de retirar su apoyo y protección a sus aliados de Europa.

Ante esas circunstancias, las potencias nucleares de la Organización del Atlántico Norte, el Reino Unido y Francia, también podrían desarrollar programas de fabricación de misiles de corto y mediano alcance para disuadir un posible ataque de Moscú; además de los nuevos programas que también puede iniciar Estados Unidos para fortalecer sus sistemas de defensa.

Esta situación resulta preocupante porque ante la proliferación masiva de misiles a cargo de las potencias nucleares puede terminar con todos los convenios que se han celebrado para evitar esa situación, por lo que una nueva carrera armamentista puede iniciar indefinidamente en pleno siglo XXI. Esta Comisión de Asuntos Internacionales espera que Estados Unidos y Rusia reconsideren su posición para reintegrarse al Tratado INF y garantizar de esa manera la prohibición de fabricar nuevo armamento nuclear, así como para mantener al margen a otras potencias nucleares para los mismos fines.

Por Lic. Francisco Javier Rodríguez.
Presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales
de Coparmex Metropolitano.

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