LA ARENA INTERNACIONAL: HACIA UN NUEVO ORDEN GLOBAL.

LA ARENA INTERNACIONAL: HACIA UN NUEVO ORDEN GLOBAL.

El orden unipolar de la Guerra Fría, en el que EEUU ha ejercido como única potencia del sistema internacional, actualmente da muestras de agotamiento. La diferencia de poder entre la única superpotencia, EEUU, y la categoría de Estados poderosos, las grandes potencias, está decreciendo. Ello es especialmente notorio en los casos de China, Rusia, India, Brasil y también en el de aliados como Japón o la Unión Europea, entre las que también sobresale el auge de Alemania. EEUU va perdiendo capacidad para establecer, aún con el apoyo de socios del G-7 y la OCDE, las reglas del orden internacional. Un retraimiento gradual acaecido más por el fortalecimiento de quienes demandan una revisión del sistema internacional, que por el debilitamiento propio. Y es que no es permisible que EEUU se vea privado de su estatus de superpotencia, cuando sigue liderando el ranking mundial en cuatro áreas estratégicas: la seguridad, la producción, las finanzas y el conocimiento.

A corto plazo no se vislumbra un derrumbe de EEUU como el de la URSS luego de su implosión, ni una “impensable tercera guerra mundial” tras las que surjan una o varias nuevas superpotencias como ocurrió en la Segunda Guerra Mundial. Estos ya no son los tiempos de antes.

Actualmente, el de EEUU es un declive relativo, es decir, empíricamente contrastable en comparación con el poder de otras grandes potencias, sin entrañar en sí una decadencia interna. Un declive relativo perceptible tanto en la evolución de la gobernanza global como en asuntos regionales. Un declive disputado por EEUU frente a distintos contendientes, no uno único. De ahí la proliferación de análisis acerca de que si el sistema internacional se debate entre la unipolaridad y la multipolaridad. De ahí también que la apariencia multipolar del mundo goce de tanta popularidad. Una apariencia que, a pesar de que los Estados interesados en construir su posición, es todavía cuestionable como principio de realidad presente y futuro. Tras el telón del escenario multipolar actúan Estados que, hoy por hoy, son grandes potencias, pero no superpotencias, aquellas entre las que se divide el grado de dispersión de poder de un orden internacional, bien sea unipolar, bipolar o multipolar. Pero lo importante en el teatro no son las capacidades materiales, sino propiamente la actuación, el “performance”, el poder performativo de un actor para interpretar una superpotencia, ser convincente y, poseyendo o no esas capacidades, ser tratado como tal. El interés común de los Estados –Rusia, China, India y Brasil entre otros– que actúan en esa representación es ejercer un contrapeso a la hegemonía estadounidense, pero al margen de  él cada uno de los Estados tiene su propio móvil particular. Si en el caso de Rusia, una superpotencia que cayó al estatus de gran potencia, la representación multipolar le permite recuperar el reconocimiento de un auténtico “global player”, en el de China le sirve para amortiguar los temores globales ante su asombroso crecimiento.

Y es que los continuos reclamos acerca de la proliferación de potencias emergentes y potencias regionales, del resurgimiento de grandes potencias tradicionales, así como de organismos internacionales que las agrupan para plantar cara al unipolarismo de EEUU enmascaran un dato principal: solo un Estado, China, reúne las condiciones para dar el salto desde el rango de gran potencia a superpotencia. Por lo que cabe preguntarse si la actuación de China en el teatro internacional no estará encubriendo en realidad la lucha efectiva a corto o mediano plazo  de un bipolarismo con EEUU y China como únicas superpotencias.

Por su parte, Rusia es una gran potencia que ha recuperado en la última década poder efectivo, y en mayor medida performativo, producto de una coyuntura de fortalecimiento interno y de un contexto internacional favorable a la puesta en escena del multipolarismo. Con Vladimir Putin en el Kremlin ha recobrado la capacidad de decir “no” a Occidente, así como de emprender actuaciones exteriores como en Georgia, Ucrania y Siria. Rusia no solo mantiene el mayor arsenal nuclear  del mundo, sino que está renovando eficazmente sus capacidades militares convencionales y cibernéticas; y sin duda posee incalculables recursos naturales, siendo el tercer productor del petróleo y el segundo de gas tras verse superado en junio del 2015 por EEUU gracias al “boom del fracking”. Recursos que se verán ampliados con el acceso al Ártico y el deshielo de Siberia. Rusia ha sido, es y será, una gran potencia mundial.

Las interrogantes que se abren, pues, no son pocas: ¿Cuánto tiempo podrá mantenerse EEUU como única superpotencia? ¿Se consolidará una transición desde un unipolarismo a un multipolarismo? ¿Mostrará China sus credenciales tarde o temprano para postularse como segunda superpotencia de un orden bipolar junto a EEUU? Sólo cabe especular y aportar a la especulación muchos argumentos.

La Comisión de Asuntos Internacionales de Coparmex Metropolitano analizará a fondo el nuevo escenario internacional, sus actores, las ventajas y desventajas  del surgimiento de nuevas potencias y agrupaciones regionales, en concreto, las alianzas de países de la región de Euroasia con China y Rusia a la cabeza.

Los representantes de ambas potencias nos explicarán cuál es el mejor escenario para México y sus empresarios frente a la arena internacional, incluyendo un breve análisis del crecimiento económico mexicano, sus perspectivas  y su papel como miembro del G-20.

La sesión programada para este importante tema tendrá lugar el último jueves del mes de marzo del año 2020. Estén preparados.

Por los miembros de la Comisión de Asuntos Internacionales de Coparmex Metropolitano:

María Eugenia Melo
Katia Adabelle Patiño
Arturo Beteta del Río
Francisco Javier Rodríguez

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