PACTO MUNDIAL PARA LA MIGRACIÓN  SEGURA, ORDENADA Y REGULAR

PACTO MUNDIAL PARA LA MIGRACIÓN SEGURA, ORDENADA Y REGULAR

Reunidos en la Asamblea General de la Naciones Unidas el 19 de diciembre del 2016, los países prometieron más apoyos para refugiados y migrantes. Ese tratado fue auspiciado por las representaciones de México y Suiza y firmado por más de 120 países del cual Estados Unidos formó parte hasta diciembre de 2017 cuando el presidente Trump decidió retirar a Estados Unidos de ese acuerdo; también se retiraron países como Israel y Australia.

En aquel entonces, la representación mexicana, refirió la importancia de los principios de un marco migratorio global que garantice el respeto a los derechos humanos y la dignidad de los migrantes con independencia de su estatus.En septiembre del 2016, el entonces presidente Enrique Peña Nieto ofreció albergar la reunión preparatoria del Pacto Migratorio Mundial para la migración segura, ordenada y regular.

Con sede en Marrakech, Marruecos, los días 10 y 11 de diciembre del 2018 tuvo lugar la cumbre “Pacto Mundial para la Migración de Naciones Unidas” con la finalidad de firmar un acuerdo que permita regular y regularizar la situación de miles de migrantes en todo el mundo, pues ese pacto prevé los aspectos legales y humanitarios más importantes para garantizar el respeto a la dignidad de todos los exiliados.

El pacto se estructura en torno a 23 grandes objetivos, entre los que figuran metas genéricas como cooperar para abordar las causas de la migración o mejorar las vías de migración legal, pero también compromisos concretos, como medidas contra la trata y el tráfico de personas. El acuerdo pide también a los países evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes sólo como última opción y reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir atención médica y educación en sus países de destino.

Además, los Estados firmantes se comprometen a mejorar su cooperación para salvar vidas de migrantes con misiones de búsqueda y rescate,  garantizando que no se perseguirá legalmente a quienes presten apoyo de carácter "exclusivamente humanitario". Asimismo, los gobiernos garantizan un regreso "seguro y digno" a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes se enfrentan a un "riesgo real y previsible" de muerte, tortura u otros tratos inhumanos.

Según su articulado, se trata de un acuerdo no vinculante que seguirá respetando la soberanía de los países en materia migratoria y que pretende sentar las bases para que se asegure el respeto a los derechos humanos y de los niños, se prohíban las detenciones arbitrarias, además de incluir una lista de propuestas para ayudar a los países a enfrentar la migración.

Sin embargo, el pacto resulta insuficiente para los defensores de los derechos humanos, en particular en lo relativo al acceso de las personas migrantes a la ayuda humanitaria, a los servicios básicos o a los derechos de los trabajadores migrantes.

El pacto es un acuerdo global para que los Estados aprovechen los beneficios de los procesos migratorios; colaboren para mitigar los problemas que causan y acuerden una protección mínima común a los inmigrantes indocumentados. El Secretario General de la ONU ha reiterado que el acuerdo "no es un tratado" y "no es jurídicamente vinculante", y que cada Estado es soberano para determinar sus propias políticas migratorias y de control de fronteras.

No obstante el carácter no vinculante del pacto mundial para la migración, algunos países como Austria, Estados Unidos, Israel, Chile, Polonia, entre otros, se han retirado de ese acuerdo mundial alegando que su contenido resulta violatorio a la soberanía de los países firmantes y significa la renuncia de la potestad de las  naciones sobre sus fronteras, pues según los miembros no firmantes, ningún Estado está facultado para determinar el número de migrantes que ingresará a sus territorios, pues ésta es una facultad exclusiva de la ONU; además de que los Estados deberán contar o, en su caso, crear las condiciones económicas necesarias para proveer de alimentación, servicios médicos e incluso prestaciones de seguridad social en favor de los migrantes, sin importar las posibilidades económicas, o hasta qué punto la estabilidad y la paz social del país de que se trate pudiera ponerse en riesgo.

Al margen de las especulaciones, ventajas o desventajas del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, todos los países deben comprometerse a crear un marco legal y humanitario que reconozca la naturaleza de la migración como un fenómeno social de desplazamiento natural, sin dejar de mencionar que las causas actuales que han originado el desplazamiento masivo de personas, además de sus motivaciones naturales, son las condiciones de desigualdad económica y conflictos civiles que a la fecha los países han sido incapaces de resolver y que por el contrario, han agravado el éxodo masivo de sus habitantes; entre esos países, se encuentran algunos que se han abstenido de firmar este acuerdo mundial que busca la regularización y el trato humanitario de las personas.

 Por Lic. Francisco Javier Rodríguez.

Comisión de Asuntos Internacionales de Coparmex Metropolitano

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